El acto de pintar, cuando el artista es sincero, es un acto de verdadero egoísmo. Se debe pintar para sí, sin pensar en los demás, dejándose llevar por la propia manera de ser y sentir, esto es por la propia personalidad.
Este acto de lícito egoísmo se ve compensado y perdonado con la muestra o exposición de la obra. Esta es sin duda, una verdadera entrega de generosidad. Lo importante es que lo que haga uno sea auténtico y sincero.
Pepa Valencia nos presenta una muestra diversa, diferentes mundos encerrados en sus cuadrículas. Cuadros pintados de cara a la vida y no de espaldas a ella, como tan frecuentemente ocurre actualmente.
Utiliza la luz con sentido constructivo y modela con ella los elementos del cuadro en juego creador que conforma las cosas.
Con lenguaje impresionista, la artista sintetiza con sensibilidad los efectos simultáneos de luz y color dentro de un rigor compositivo, que afirma la robustez técnica de su arte junto a una materia de oficio que define bien su fuerza personal.
Demos, pues, la bienvenida a la pintora Pepa Valencia, deseándole el éxito que sin duda se merece.
José Luis Agirre. Pintor y Profesor de Arte (Getxo-Vizcaya)